Los códigos QR no tienen por qué diseñarse en blanco y negro. De hecho, los colores son la forma más sencilla de darles un toque original y atraer la atención de los consumidores, sin que ello afecte en lo más mínimo a su legibilidad. Puede incorporar la temática de su marca o campaña en función del objetivo o contenido que quiera proporcionar. Es posible colorear todo el código o solo determinados elementos, como los «ojos», es decir, los tres recuadros que indican la dirección en que debe imprimirse el código (para saber más sobre la estructura de un código QR, haga clic
aquí). Tampoco es obligatorio usar un único color, así que no lo dude y juegue con las numerosas posibilidades que tiene a su alcance.